Las Plantillas de Paula"
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LECTURAS DOMINGO 22 DE OCTUBRE

1a LECTURA Is 53, 10-11

Lectura del libro de Isaías.

El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sa­crificio de reparación, verá su des­cendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. A causa de tantas fati­gas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 32, 4-5. 18.20. 22

R. Señor, que, descienda tu amor sobre nosotros.

La palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor:
El es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

2º LECTURA Heb 4, 14.16

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que tenemos en Je­sús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdo­te insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confe­sión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de com­padecerse de nuestras debilidades; al contrario, él fue sometido a las mis­mas pruebas que nosotros, a excep­ción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.


EVANGELIO Mc 10, 35-45


Evangelio de nuestro Señor Jesu­cristo según san Marcos.

Santiago y Juan, los hijos de Zebe­deo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos conce­das lo que te vamos a pedir”. El les respondió: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. Ellos le dijeron: “Con­cédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé y recibir el bautismo que Yo recibiré?”. “Podemos”, le respondie­ron. Entonces Jesús agregó: ‘Ustedes beberán el cáliz que Yo beberé y reci­birán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí conceder­lo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”. Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquéllos a quienes se con­sidera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe su­ceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el prime­ro, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.
Palabra del Señor.

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